Construyendo un destino- impacto de cambio

Una estudiante le preguntó una vez a la antropóloga Margaret Mead cuál consideraba la primera señal de civilización en una cultura. La estudiante esperaba que la antropóloga hablara de anzuelos, cuencos de arcilla o piedras para afilar, pero no. Mead dijo que el primer signo de civilización en una cultura antigua es la prueba de una persona con un fémur roto y curado.

Mead explicó que en el resto del reino animal, si te rompes la pierna, mueres. No puedes huir del peligro, ir al río a beber agua o cazar para alimentarte. Te conviertes en carne fresca para los depredadores. Ningún animal sobrevive a una pierna rota el tiempo suficiente para que el hueso sane. Un fémur roto que se curó es la prueba de que alguien se tomó el tiempo para quedarse con el que cayó, curó la lesión, puso a la persona a salvo y lo cuidó hasta que se recuperó. «Ayudar a alguien a atravesar la dificultad es el punto de partida de la civilización», explicó Mead.
La civilización es una ayuda comunitaria.

Cuando nosotras necesitamos tener un gran impacto en el cambio tenemos que voltear atrás para darnos cuenta de todo lo que vamos formando porque muchas veces tu forma de actuar tu forma de ser con los demás inclusive su forma de pensar va a ir construyendo esta parte de tu destino tienes que empezar a hacer el frente a tú propias consecuencias en lo que vas haciendo en tu vida no puedes ir pensando que tu forma de ser es la consecuencia de los demás de lo que te hicieron de lo que dejaron de hacer.

Porque sería muy cómodo de alguna manera culpar para todos para de alguna manera exponer a nuestra forma de ser porque podemos pensar soy de esta forma gracias a los demás y soy buena persona me lo atribuyó a mí mismo pero si soy malo soy hiriente me lo atribuyó a culpar a alguien más porque es más sencillo culpar a los demás de mi forma de ser porque es más sencillo pensar que todos van formando esa personalidad de alguna manera también desastrosa pero aquí tienes que tomar una pequeña pausa y pensar.

Quiere decir entonces que si mi forma de ser de actuar de pensar depende de los demás es consecuencia de los demás son decisiones de los demás y ahí es donde tú tienes que realmente ubicar y decir no lo Que decida lo decido yo lo que hago lo hago yo lo que no quiero hacer es porque no lo quiero hacer yo es decir empecemos a darle importancia a nuestro Dios aún pensando que posiblemente vamos a tener consecuencias porque es ahí donde nosotros tenemos que entender cómo vamos a impactar y como queremos un impacto construya nuestro destino construye la forma en como nosotros queremos realmente ser visto por los demás.

Por Evangelina Avalos Fernández. 19/07/2021


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